Alfajores de Maicena y Dulce de Leche: La receta que se deshace en la boca
Tenía un poco de dulce de leche en la nevera pidiendo guerra y no he podido resistirme: hoy tocan alfajores de maicena. Si hay un dulce que defina la repostería argentina (y de buena parte de Latinoamérica), es este. Pero ojo, que si estás en España, no tienen nada que ver con los alfajores de almendra y miel que comemos en Navidad; estos son otra historia totalmente distinta.
Lo que hace especiales a estos alfajores es su textura. Gracias a la maicena, la galleta es tan suave que prácticamente se deshace en cuanto toca la boca. Si a eso le sumas el corazón de dulce de leche y el toque crujiente del coco rallado por los bordes... bueno, es una experiencia de otro nivel. Son sencillos de hacer, pero os aviso: es empezar con uno y no parar hasta que se acaba la bandeja.
Ingredientes para tus alfajores caseros
- 150 g de Mantequilla: Punto pomada (blandita), fundamental para que la masa quede bien.
- 100 g de Maicena: Almidón de maíz, el secreto de esa textura arenosa tan rica.
- 150 g de Harina: Harina de trigo común de todo uso.
- 100 g de Azúcar: Para darle ese punto dulce justo a la masa.
- 2 Huevos: Ayudarán a ligar todo y dar estructura.
- Para el toque final: Dulce de leche (si es repostero, mejor), coco rallado, bicarbonato y un chorrito de vainilla.
Cómo hacer alfajores de maicena paso a paso
1. Preparar la masa (sin amasar de más)
En un bol, batimos la mantequilla con el azúcar hasta que parezca una crema. Echamos los huevos y la vainilla y mezclamos bien. Ahora viene el truco: tamizamos la harina con la maicena y el bicarbonato y lo incorporamos. No hace falta darle muchas vueltas, solo unir los ingredientes hasta que la masa esté suave. La envolvemos en film y a la nevera una hora para que coja cuerpo.
2. Estirar y hornear
Precalentamos el horno a 200ºC. Estiramos la masa con un rodillo dejando un grosor de más o menos 1 cm (no las hagáis muy finas). Cortamos los discos con un cortapastas redondo y los ponemos en la bandeja sobre papel vegetal. Horneamos unos 10 minutos. Un detalle importante: no dejes que se doren, tienen que salir blanquitos del horno.
3. El montaje perfecto
Dejad que los discos se enfríen del todo en la misma placa; si intentáis moverlos calientes se os romperán porque son muy frágiles. Una vez fríos, untamos una tapa con una buena cantidad de dulce de leche y ponemos la otra encima como un sándwich. Pasamos el borde por coco rallado para que se quede pegado al dulce de leche... ¡y listo!
💡 ¿Vainilla o Limón?
Yo soy de los que prefiere usar solo esencia de vainilla. Hay quien le pone ralladura de limón, y aunque no queda mal, creo que le quita protagonismo al dulce de leche. Si quieres el sabor más tradicional y equilibrado, quédate con la vainilla.
Preguntas frecuentes
¿Puedo guardarlos para el día siguiente?
¡Sí! De hecho, están casi más ricos al día siguiente cuando la humedad del dulce de leche ha pasado un poquito a la galleta. Guárdalos en un túper bien cerrado.
¿Qué pasa si no tengo dulce de leche repostero?
El dulce de leche normal es más líquido. Si lo usas, te recomiendo meter los alfajores en la nevera un rato después de rellenarlos para que no se "desarmen". Pero si puedes conseguir el repostero, notarás la diferencia.
Espero que os animéis con estos alfajores de maicena y dulce de leche. Ya veréis que estos alfajores son un vicio: pones uno en la mesa y desaparece en tres segundos. Son el acompañamiento perfecto para el café de la tarde o para darte un capricho porque sí. Si os animáis a hacerlos, contadme en los comentarios cuántos habéis conseguido que lleguen al plato antes de coméroslos. ¡Y si os ha gustado el invento, compartid la receta con vuestros amigos más dulces! ¡Nos vemos en la próxima!
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