Helado de Té Matcha casero: Receta japonesa cremosa sin heladera
Si habéis viajado a Japón o sois fans de su gastronomía, sabréis que el helado de té matcha es una auténtica religión allí. Es un sabor que sorprende: muy refrescante, con ese punto herbal tan característico y un color verde vibrante que entra por los ojos. Lo mejor es que, aunque parece algo sofisticado, se puede hacer en casa con muy pocos ingredientes.
Para esta receta no vamos a usar polvos artificiales; la base es una crema inglesa aromatizada que le da una textura espectacular. Y no os preocupéis si no tenéis heladera en la cocina, porque con un poco de paciencia al mantecarlo a mano, queda súper cremoso y muy natural.
Ingredientes para el helado japonés de té verde
- 250 ml de leche entera.
- 250 ml de nata (35% MG): Es importante que tenga grasa para que no cristalice.
- 100 g de azúcar.
- 15 g de té matcha: Intentad que sea un matcha de buena calidad (grado ceremonial o culinario premium) para que el color sea intenso.
- 3 yemas de huevo.
Preparación paso a paso (Sin heladera)
- Infusionar el té: Mezclamos el polvo de té matcha con la leche fría (para evitar grumos) y lo ponemos a hervir.
- Las yemas: Mientras, batimos las yemas con el azúcar en un bol aparte.
- Templar la mezcla: Cuando la leche rompa a hervir, la añadimos poco a poco a las yemas sin dejar de remover con las varillas. Así evitamos que el huevo se cuaje de golpe.
- Espesar la crema: Devolvemos todo al fuego suave. Hay que remover constantemente hasta que la crema alcance los 85ºC. Veréis que espesa ligeramente; en ese punto, retiramos y dejamos enfriar totalmente.
- La nata: Una vez fría la crema, semi-montamos la nata (que no llegue a estar dura del todo) y la incorporamos con movimientos envolventes. Esto le dará aire al helado.
- Congelado y batido: Pasamos la mezcla a un recipiente hermético. Ahora viene el truco: cada hora, sacamos el helado y lo batimos bien con las varillas. Repetimos esto unas 4 o 5 veces.
💡 ¿Cómo conseguir el color verde perfecto?
El té matcha es muy sensible al calor. Si notas que tu crema pierde color al calentarla, puedes reservar una cucharadita de matcha y añadirla al final del proceso, tamizándola bien sobre la crema fría. Así mantendrás ese verde intenso tan característico del matcha ice cream auténtico.