Flan de huevo casero: la receta tradicional fácil y deliciosa.
Flan de huevo casero: la receta de siempre que nunca falla
Para mí, un recetario no está completo si falta el flan de huevo de toda la vida. Es el típico postre que te salva cualquier comida familiar porque sabes que va a gustar a todos, desde los más peques hasta los abuelos. Además, se hace con cuatro cosas que siempre tenemos por la cocina, así que es perfecto para cuando te apetece un dulce casero sin complicarte la existencia. A nosotros nos encanta acompañarlo con un poco de nata montada o algo de fruta fresca, pero solo, bien fresquito, ya es un manjar. Eso sí, ten paciencia: lo ideal es dejarlo reposar un día entero en la nevera para que coja la textura perfecta.
Ingredientes
- 1 L de leche (mejor si es entera para que quede más cremoso)
- 300 g de azúcar
- 8 huevos grandes
- 1 vaina de vainilla o un chorrito de extracto
- 150 g de azúcar extra para el caramelo
Paso a paso para un flan perfecto
Empezamos por el caramelo: Pon los 150 g de azúcar en un cazo con un pelín de agua al fuego. Ten paciencia hasta que veas que coge ese color dorado tan característico. Cuidado que no se queme porque amargaría. En cuanto esté listo, viértelo en el molde y muévelo para que cubra bien el fondo.
Aromatizamos la leche: Pon la leche a calentar. Abre la vaina de vainilla, saca las semillas con la punta de un cuchillo y échalo todo a la leche. En cuanto empiece a hervir, apaga el fuego y deja que temple un poco para que coja todo el sabor.
La mezcla: En un bol grande, bate los huevos con los 300 g de azúcar. No hace falta batir en exceso para no meter mucho aire. Añade la leche templada y mezcla bien. Un truco importante: pasa la mezcla por un colador fino antes de echarla al molde; así quitamos los restos de vainilla o grumos del huevo y el flan quedará mucho más fino.
Al horno (Baño maría): Pon el molde dentro de una bandeja de horno que tenga un par de dedos de agua. Hornea a 170ºC unos 50 minutos. Sabrás que está listo cuando al pincharlo lo notes cuajado. Déjalo enfriar del todo antes de meterlo en la nevera.
Consejos para triunfar
El reposo es clave: No caigas en la tentación de desmoldarlo antes de tiempo. Un flan necesita frío para asentarse bien. Si lo haces de un día para otro, estará mucho más rico.
Acompañamiento: Un poco de nata montada casera o unas fresas ácidas le dan el contraste perfecto a la dulzura del caramelo.
¿Qué te parece este clásico? Es una de esas recetas que te hacen quedar como un chef sin complicarte la vida. ¡Cuéntanos en los comentarios cómo te ha quedado!