Borrachinos Asturianos Receta Tradicional (de la Abuela, con Pan Duro y Vino)
Receta fácil de borrachinos asturianos como los de antes, lista en menos de 40 minutos
Receta tradicional de borrachinos asturianos
Si no los conocías, los borrachinos asturianos on un dulce tradicional hecho con pan duro, típico de la cocina de aprovechamiento. Una receta sencilla que se sigue preparando como antes.
Se fríen y luego se cuecen en un almíbar con vino y canela, lo que les da ese punto jugoso tan reconocible.
Ingredientes para los borrachinos
Masa
- 200 g de pan duro (solo la miga)
- 100 g de azúcar
- 3 huevos
Almíbar de vino
- 250 ml de agua
- 250 ml de vino blanco
- 250 g de azúcar
- 1 rama de canela
Cómo hacer borrachinos asturianos paso a paso
- Retira la corteza del pan y desmenuza la miga muy fina o tritúrala.
- Bate los huevos y mézclalos con el azúcar y el pan hasta obtener una masa húmeda y homogénea. Debe quedar blanda, no compacta.
- Deja reposar unos minutos para que el pan absorba bien la mezcla.
- Calienta abundante aceite y forma pequeñas porciones con dos cucharas, tipo buñuelo.
- Ve friéndolos por tandas hasta que estén dorados y déjalos reposar unos minutos sobre papel absorbente.
- Pon en un cazo el agua, el vino, el azúcar y la rama de canela. Deja que hierva unos 10 minutos para que el almíbar coja cuerpo.
- Después añade los borrachinos y déjalos cocer a fuego suave unos 10-15 minutos, moviendo con cuidado, hasta que estén bien empapados.
Consejos para que queden perfectos
- Usa pan del día anterior o más seco para mejor textura.
- No hagas la masa demasiado espesa o quedarán duros.
- Déjalos reposar en el almíbar para potenciar el sabor.
Variantes de la receta
- Añadir ralladura de limón o naranja para un toque fresco.
- Sustituir el vino blanco por vino dulce para un sabor más intenso.
- Incorporar anís o licor para una versión más aromática.
¿Qué son los borrachinos asturianos?
Son un dulce tradicional asturiano elaborado con pan reciclado, fritos y después cocidos en almíbar con vino. Representan la cocina humilde y casera típica del norte de España, donde no se tiraba nada y el ingenio convertía lo sencillo en un manjar.
Un poco de historia: Cocina de aprovechamiento real
Como pasa con casi toda la gastronomía asturiana de pueblo, los borrachinos surgieron porque en las aldeas no se tiraba ni una miga. Si sobraba pan de hogaza de hacía dos o tres días, se desmenuzaba para hacer este postre.
A diferencia de las torrijas, donde usas la rebanada entera, aquí creamos una masa nueva. Era el dulce que preparaban las abuelas cuando no había mucho más en la despensa, sobre todo en Semana Santa y Cuaresma, y el resultado es tan jugoso que hoy en día sigue siendo un fijo en muchas casas.
Borrachinos, Repápalos o Panecillos: ¿Son lo mismo?
Aunque en Asturias los llamamos borrachinos por ese baño en vino blanco y azúcar, este dulce tiene "primos hermanos" en otros puntos de España. En Extremadura, por ejemplo, son muy famosos los repápalos dulces, que se preparan de forma casi idéntica pero se suelen cocer en leche con canela y limón en lugar de almíbar de vino.
También guardan mucha relación con los panecillos de Semana Santa típicos de Castilla. La base siempre es la misma: una masa de pan que demuestra que la repostería tradicional española es experta en convertir el aprovechamiento en algo espectacular.
Preguntas frecuentes (FAQs) sobre la receta de borrachinos
- ¿Se pueden hacer borrachinos sin alcohol?
¡Claro! Si hay niños en casa o prefieres evitar el vino, puedes preparar el almíbar solo con agua, una rama de canela y una piel de limón o naranja. También puedes sustituir el vino por un chorrito de zumo de manzana asturiana para mantener la esencia del norte. - ¿Por qué se me deshacen al freír?
El secreto está en la consistencia de la masa. Si queda demasiado líquida, el borrachino perderá la forma en el aceite. Asegúrate de que el pan haya absorbido bien el huevo; si ves que la masa está muy "floja", añade un poco más de miga de pan desmenuzada hasta que tenga cuerpo. - ¿Cómo se sirven: fríos o calientes?
Lo más común es comerlos templados, recién hechos. Sin embargo, si los dejas reposar unas horas en la nevera, el almíbar se asienta y el sabor de la canela se intensifica. ¡De un día para otro están aún mejor!