Tarta Sacher clásica: la receta auténtica de chocolate.
Tarta Sacher: el tesoro de la repostería vienesa
La Tarta Sacher es, para mí, la reina de las tartas de chocolate. No hace falta inventar nada raro cuando tienes un bizcocho de chocolate bien jugoso y el toque de la mermelada de albaricoque, que le quita ese punto empalagoso que tienen otros postres. Es un clásico que nunca falla: si la sacas en un cumpleaños, sabes que vas a triunfar. Además, lo mejor es que se mantiene perfecta varios días, así que puedes dejarla lista con calma. Lo mejor de la Sacher es que aguanta perfecta varios días en la nevera, porque su cobertura de chocolate negro hace de "escudo" y evita que el bizcocho se seque. Si eres un amante del buen chocolate, esta es, sin duda, tu tarta.
Ingredientes
Para el bizcocho:
- 125 g de harina de almendras (aporta mucha jugosidad)
- 150 g de chocolate 70% cacao
- 100 g de harina de trigo
- 100 g de azúcar glass
- 100 g de azúcar blanco
- 100 g de mantequilla a punto de pomada
- 6 huevos
- 1 sobre de levadura química
- Mermelada de albaricoque para el relleno
Para la ganache (cobertura):
- 150 g de chocolate 70%
- 125 g de nata líquida
- 30 g de mantequilla
Cómo preparar la Tarta Sacher paso a paso
El bizcocho: Empieza batiendo la mantequilla blanda con el azúcar glass hasta que esté cremosa. Añade el chocolate fundido (que no queme) y ve incorporando las yemas una a una. Mezcla la harina de almendras y luego la harina de trigo con la levadura tamizada.
El toque de aire: Monta las claras a punto de nieve con el azúcar blanco y añádelas a la mezcla con movimientos suaves, para que el bizcocho suba y quede esponjoso. Hornea 40 minutos a 170ºC. Cuando esté frío, desmóldalo y córtalo por la mitad para untar una buena capa de mermelada de albaricoque entre los dos discos.
La cobertura perfecta: Calienta la nata hasta que hierva y viértela sobre el chocolate troceado y la mantequilla. Remueve hasta que brille y esté todo fundido. Coloca la tarta sobre una rejilla y báñala de una vez, dejando que el chocolate caiga y cubra los bordes por completo. ¡Déjala reposar en la nevera!
Consejos para una Sacher de diez
El acompañamiento: En Viena es sagrado servirla con un poco de chantilly (nata montada con un toque de vainilla) al lado. El contraste con el chocolate negro es espectacular.
El corte: Para que las capas se vean perfectas al cortar, usa un cuchillo afilado pasado por agua caliente. ¡Verás qué diferencia!
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