Crumble de fresas: la receta fácil del clásico postre británico.
Crumble de fresas: el postre templado que siempre apetece
Si todavía no habéis probado a hacer un crumble en casa, ya estáis tardando. Es el postre perfecto para esos días que quieres algo dulce pero te da pereza manchar mucho: solo hay que poner la fruta abajo y cubrirla con esas migas crujientes de mantequilla y azúcar. Para mí, el momento clave es sacarlo del horno y ponerle una bola de helado de vainilla encima; el contraste de las fresas calientes con el frío del helado es, sencillamente, una locura. Lo bueno es que si no tenéis fresas a mano, podéis usar manzanas, melocotón o lo que tengáis por el frutero.
Ingredientes
- 350 g de fresas (bien frescas)
- 150 g de harina de trigo
- 125 g de azúcar
- 100 g de mantequilla (fría, cortada en daditos)
- Unas gotas de extracto de vainilla
Cómo prepararlo paso a paso
La base de fruta: Empieza lavando bien las fresas, quítales el rabito y córtalas por la mitad (o en cuatro trozos si son muy grandes). Ponlas directamente en el fondo de un molde que pueda ir al horno y espolvoréalas con unos 50 g del azúcar. Déjalas ahí un ratito mientras haces la masa para que vayan soltando su jugo.
Preparamos las "migas": En un bol, mezcla la harina con el resto del azúcar, la mantequilla fría y la vainilla. Aquí el secreto es trabajar la masa con la punta de los dedos. No queremos una bola compacta, sino que nos queden unas migas gorditas, como si fuera arena mojada.
Al horno: Reparte esas migas por encima de las fresas, cubriéndolas bien, y mételo al horno a 200ºC. En unos 20 minutos verás que el zumo de las fresas empieza a burbujear por los lados y que la parte de arriba está bien dorada y crujiente.
Mis trucos para un crumble de 10
El acompañamiento: Aunque está rico solo, este postre gana muchísimo con un poco de nata montada o una bola de helado. El frío del helado derritiéndose sobre las fresas calientes es lo mejor.
Toque extra: Si queréis darle un punto más crujiente todavía, podéis añadir un puñado de copos de avena o unas almendras picadas a la masa de las migas. ¡Le queda genial!
¿Os animáis con este clásico británico? Es de esas recetas que siempre salen bien y que dejan la casa oliendo de maravilla. ¡Contadnos en los comentarios qué os ha parecido!