Buñuelos de calabaza caseros: la receta tradicional más esponjosa.
Buñuelos de calabaza: el dulce tradicional más jugoso
Ya hemos experimentado otras veces con la calabaza en flanes o tartas, pero hoy nos vamos a dar un capricho con unos buñuelos fritos como los de toda la vida. Es una receta muy nuestra, típica de la zona mediterránea y súper famosa en Valencia por Fallas. Lo mejor es que, además de estar de vicio, nos aportan ese extra de fibra y antioxidantes de la calabaza, convirtiéndolos en un postre más equilibrado y sorprendentemente jugoso.
Ingredientes
- 500 g de calabaza (limpia, sin piel ni semillas)
- 200 g de harina
- 2 huevos
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 1 cucharada de azúcar
Cómo hacerlos paso a paso
Cocinamos la calabaza: Trocea la calabaza y ponla a hervir hasta que veas que está bien tierna. Cuando esté lista, escúrrela bien para que no suelte demasiada agua después (aunque guarda un poco del caldo por si la masa te queda muy espesa).
Preparamos el puré: Tritura la calabaza con la batidora hasta que te quede un puré fino y sin hilos.
Hacemos la masa: Separa las claras de las yemas. En un bol grande junta la harina, la levadura, el azúcar y las yemas. Echa el puré de calabaza y dale unas buenas vueltas hasta que veas que la masa está fina y sin ni un solo grumo. Si ves que la masa está demasiado dura, echa un chorrito del agua de la cocción para aligerarla.
El toque esponjoso: Monta las claras a punto de nieve y añádelas a la mezcla poco a poco, con movimientos envolventes. Esto es lo que hará que los buñuelos queden como nubes.
A la sartén: Calienta abundante aceite de girasol. Puedes usar una manga pastelera o simplemente dos cucharas para ir echando porciones de masa al aceite. Cuando estén doraditos por un lado, dales la vuelta.
Para terminar: Sácalos a un plato con papel absorbente. Mientras sigan calientes, puedes rebozarlos en azúcar o espolvorear un poco de azúcar glass por encima una vez se enfríen.
Unos consejos extra
Aprovechamiento: El agua de cocer la calabaza es un caldo dulce fantástico que puedes usar para otras recetas o para ajustar la textura de esta misma masa.
Sin prisa: Fríelos de pocos en pocos para que el aceite no se enfríe y los buñuelos no absorban demasiada grasa. ¡Te quedarán mucho más ligeros!
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