Azúcar invertido casero: qué es, para qué sirve y cómo se hace

¿Azúcar invertido? Suena casi a ciencia ficción, pero es un básico en la repostería profesional. Básicamente, se usa en helados para evitar la cristalización y que queden mucho más untuosos, y en pastelería para que las masas de bizcochos queden más húmedas y ayude a la fermentación.

No es más que someter al azúcar común a la acción de un ácido para que cambie su estructura química. En la naturaleza, el único azúcar invertido puro es la miel de abejas. Hoy te enseño a hacerlo en casa para ahorrarte el dinero de los botes industriales.

Ingredientes

  • 350 g de azúcar blanca
  • 150 ml de agua
  • 1 sobre blanco de gasificante (ácido)
  • 1 sobre morado de gasificante (bicarbonato)

Preparación paso a paso

  1. Disolución: Ponemos en un cazo el agua y el azúcar a calentar hasta que se disuelva por completo.
  2. Acidificación: Añadimos el sobre blanco (ácido málico y tartárico) y removemos bien. En cuanto rompa a hervir, apagamos el fuego.
  3. Reposo: Dejamos que la mezcla se enfríe. Es importante esperar a que alcance aproximadamente los 60ºC (puedes usar un termómetro o esperar a que esté caliente pero no queme al tacto fuerte).
  4. Reacción: Añadimos el sobre morado (bicarbonato). Verás que se produce una efervescencia blanquecina; es normal, estamos neutralizando el ácido.
  5. Almacenamiento: Una vez frío y transparente, pásalo a un bote de cristal. Se conserva en la nevera hasta 1 año.
¿Para qué usarlo? Sustituye parte del azúcar de tu receta por este almíbar (un 20-30% en bizcochos) y notarás que duran tiernos muchos más días.

Pon a prueba tu azúcar invertido

Ahora que ya tienes tu base lista, úsala en estas recetas para notar la diferencia:


¿Conocías el truco del azúcar invertido? Si te ha servido esta explicación, déjanos un comentario. ¡Muchas gracias por leernos!