Tipos de azúcar: guía rápida para no liarte en la repostería

El azúcar es el alma de la mayoría de nuestros postres, pero no todos son iguales. Se obtiene principalmente de la caña de azúcar o de la remolacha y, según cómo se refine, tenemos una variedad enorme en la despensa. Además de endulzar, sirve como conservante y hasta para quitarle la acidez a un buen tomate frito.

Hoy vamos a dejar de lado los tecnicismos aburridos y vamos a ver los 3 tipos más comunes que solemos usar en casa y por qué deberías elegir uno u otro. ¡Vamos al lío!

1. Azúcar Blanco (El de toda la vida)

Es el más refinado y el que más usamos. Dentro de esta familia encontramos:

  • Blanquilla o granulada: La estándar. Disuelve rápido en caliente y es perfecta para bizcochos, merengues y galletas.
  • Azúcar Glass: El rey de la decoración. Es ese polvo finísimo que se disuelve en frío y que usamos para glaseados o para espolvorear por encima de las tartas. Es más caro, pero para ciertas texturas no tiene rival.
  • Azúcar Perlado: Son cristales grandes que no se deshacen fácilmente. Se usa mucho en bollos suizos o roscones para dar ese toque crujiente por fuera.

2. Azúcar Moreno: ¿Realidad o marketing?

Aquí hay que tener cuidado. Muchas veces nos venden azúcar moreno como "más sano" y no siempre es así.

  • El "falso" moreno: En muchos súper, lo que compramos es azúcar blanco al que le han añadido un poco de melaza para darle color. Sabe un poco diferente, pero procesalmente es casi lo mismo.
  • Azúcar Mascabado (Integral): Este sí es el de verdad. No está refinado, es oscuro, pegajoso y tiene muchísima melaza. Aporta un sabor increíble a regaliz y caramelo, pero ojo, que puede "ensuciar" el color de tus tartas si son muy claras.

3. Azúcares Líquidos (Mieles y siropes)

Son los que aportan esa humedad y textura que hace que un dulce aguante tierno más tiempo.

  • La Miel: No necesita presentación. Dependiendo de la flor, cambiará totalmente el sabor de tu postre.
  • Azúcar Invertido: Es el gran secreto de las heladerías. Ayuda a que los helados no cristalicen (que no tengan trozos de hielo) y que la bollería aguante blanda más días.
  • Miel de Palma: Aquí en Canarias la conocemos bien. Se saca de la savia de la palmera y es un espectáculo para acompañar quesos o postres típicos. Tiene un sabor intenso y tostado que no tiene nada que ver con la miel de abeja.
  • Fructosa y Glucosa: Muy usados en repostería industrial y por deportistas. La glucosa, por ejemplo, es clave para que los caramelos caseros queden brillantes y cremosos.

¿Y tú qué azúcar sueles usar más? ¿Te habías fijado alguna vez en si tu azúcar moreno es integral de verdad o solo "teñido"? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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